Dos grados de libertad: el ángulo del primer brazo respecto a la vertical, y el ángulo del segundo brazo respecto al primero. Dos números bastan para describir completamente la posición del sistema en cada instante — y sin embargo, infinitas trayectorias posibles.

Fue Henri Poincaré quien, estudiando el problema de los tres cuerpos, descubrió que sistemas gobernados por ecuaciones perfectamente deterministas podían exhibir comportamientos extremadamente complejos e impredecibles. Ese trabajo se considera el origen de la teoría moderna del caos.

Lo que ves aquí es una manifestación de esa idea: las mismas ecuaciones, las mismas leyes, y sin embargo el movimiento nunca se repite.

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